domingo, 25 de mayo de 2008

Kamikazes al volante

Tarde de tapas, cerveza y sol sentado en una terraza de moda de la capital noruega. Risas, bromas y gente guay viviendo el momento.

Llega la hora de irse a casa, ¿quién sabe lo que les depara el destino? ".... Nos vemos, un beso, luego te llamo ....", los amigos se empiezan a despedir . Uno de ellos tiene prisa en irse, no puede esperar más para conducir su coche nuevo, un flamante Audi TT con unas pocas semanas y un motor de alucine le espera en el aparcamiento. Solamente hay un problema, el índice de alcoholemia que lleva en la sangre es del 1,9.



A su novia no le gusta la idea, prefiere coger un taxi, pero el insiste, está decidido a coger su coche. Podemos imaginar lo que está pensando, ".... no pasa nada, si no he bebido mucho ...", "... yo controlo que te cagas y no vamos a salir a carretera ..." .

Él la termina convenciendo y ella se sube al coche. Salen del aparcamiento, él conduciendo su pedazo de coche, ella a su lado y en el asiento trasero su hermana. El recorrido desde la terraza de moda hasta casa no es muy largo, solo unos cuantos kilómetros por zona urbana.

Supongo que pensaría que con solo 20 años, ese coche y esa piba a su lado podia fardar todo lo que se le antojase. Sin pensarselo dos veces, eso es lo que empieza a hacer. Lo que piensan en esos momentos los ocupantes del vehiculo solo lo saben ellos.

Cogen la rotonda de entrada a una zona residencial y tranquila de la capital, llena de museos, zonas de recreo, casas de envidia y gente paseando. El coche sale disparado, que motor, que potencia, que prestaciones, 70, 80, 90 .... ¿por qué parar?, lo tiene todo controlado, 100, 120, 130 km/h .... el camino se lo sabe de memoria, solo tiene que concentrarse en la curva a izquierdas del final. Velocidad maxima permitida 50km/h, pero ese limite es para pringaos, con este coche lo pasa sin problemas.


El resto no hace falta explicarlo, una imagen vale más que mil palabras. Ningún superviviente, y dos familias destrozadas para el resto de la vida.

La curva la hubiese podido coger sin problemas, si un árbol centenario no hubiese estado en el camino, si la velocidad hubiese sido la adecuada, si él no hubiese tenido alcohol en la sangre, si ella hubiese sido más tozuda, si los amigos lo hubiesen parado, si ..., si ...

Por desgracia así de dura es la vida, solo se necesita un segundo para perderla aunque sea de manera estúpida e innecesaria.

Un kamikaze al volante solamente sirve para engrosar las estadísticas y arruinar vidas, ¿se darán algún día cuenta?, siempre queda esa esperanza.

Fotógrafos: Adrian Øhrn Johansen & Knut Snare

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios, ideas y contribuciones son bienvenidos siempre que se hagan de una manera respetuosa, educada y razonada.