sábado, 8 de noviembre de 2008

Víctimas desahuciadas

Hay un dato que se repite casi todas las veces que leo las últimas noticias sobre la situación en la República Democrática del Congo. La violación sistemática, brutal, inhumana y salvaje de mujeres y niñas en esta zona del planeta.

Estoy escribiendo estas lineas con un nudo en el estómago y ganas de vomitar al intentar imaginar, sin conseguirlo, lo que padecen las víctimas de estos monstruosos y brutales actos. Pienso en mi familia, en mi hija en una situación similar y el cerebro se me bloquea con cientos de pensamientos, sentimientos y sensaciones que si existieran de manera permanente provocarian de manera garantizada una locura inmediata.

¿Cómo es posible que estos actos vejatorios y esta falta de respeto por la vida humana estén tan generalizados y existan tantos soldados que los cometan?

Intento imaginar, sin poder, que pensarán y como verán la situación estos violadores de mujeres y niñas. Intento comprender como la raza humana puede llegar a producir engendros de estas características. Intento entender como el resto de paises no hace nada ó simplemente utiliza el tiempo en discutir una posible solución que nunca llegará ó llegará muy tarde.

Lo peor de todo es que por mucho que lo intento sigo sin comprender y entender como puede estar ocurriendo todo esto sin que se haga nada.

No estamos hablando de unos cuantos dias de conflicto, estamos hablando de una guerra que empezó hace mas de 10 años. De multitud de grupos luchando entre si por conseguir controlar los valiosos recursos de diamantes, oro y cobalto que se encuentran en este pais. Una guerra de poderes y económica. Es el conflicto en el que han muerto más personas desde la Segunda Guerra Mundial.

Un conflicto en la que el arma principal utilizada no es de fuego, el arma principal es la violación brutal, la destrucción del alma y el espiritu humano de la manera más vil y mezquina que existe. Estamos hablando de decenas de miles de mujeres y niñas de entre 3 y 80 años violadas cada año y de una sociedad, que para colmo, rechaza y rehuye a las violadas como si tuviesen la peste. Esta es la manera que han utilizado, utilizan y seguirán utilizando para destruir una sociedad que tardará muchisimos años en recuperarse, si llega a conseguirlo algún dia.

En fin, sigamos hablando de terrorismo, clima, políticos ineptos y banqueros codiciosos, que es lo que realmente importa. ¿Qué más da una vida destrozada más ó menos con la superpoblación que sufre la tierra?.

Yo por mi parte seguiré con ganas de vomitar cada vez que recuerde la cara de Furuha (3) en la foto de este artículo, un número más para las estadísticas.

Foto: ODDVAR ESPEGREN / CRN

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